¿Cuál es el momento adecuado para emprender?

Este es el último post de la serie “¿Qué hace falta para emprender?

¿Existe un buen momento para emprender? Hay varias teorías al respecto:

  • Hay quien dice que hay que emprender cuando eres joven, antes de que la hipoteca y los niños hagan que ya no puedas asumir riesgos
  • Pero también hay quien te dice lo contrario: trabaja, acumula experiencia sobre un séctor y después monta tu propio negocio teniendo ya experiencia y contactos

Mi opinión es que no hay ningún buen momento para emprender. Si haces un análisis racional de la posibilidad de emprender, nunca lo harás:

  • Si eres joven, porque todavía no tienes experiencia
  • Si ya llevas unos años trabajando, porque “vas muy bien” y no vas a desaprovechar todo el esfuerzo que has hecho ahora que empiezas a estar bien posicionado
  • Y si ya tienes la famosa hipoteca y la familia, porque ya no puedes pensar solo en ti y hay riesgos que no puedes asumir, qué pena no haberlo hecho antes

Total: que es muy fácil pasarte la vida entera encontrando razones para no emprender.

La decisión de emprender implica valorar las cosas en una dimensión distinta a la del trabajo, la seguridad, el currículum y la carrera profesional. Yo digo que es una decisión irracional, porque los que emprendemos somos unos insensatos que creemos que podremos superar todos los obstáculos que vayamos encontrando. Lo curioso es que de esa insensatez es de la que suelen surgir las nuevas ideas.

Otra cosa curiosa es que la gente que más te quiere será probablemente la que menos te anime a emprender. Como comenta María Alvarez de Linera, la gente que te quiere tiende a pensar que lo que más te conviene es seguir los caminos estándar, no desviarte de “lo correcto” y elegir siempre una aparente seguridad: los cambios se ven como algo peligroso porque puede que algo salga mal.

Mi opinión es que si sigues a todo el mundo acabarás donde todo el mundo. Además, creo que no es cierto que esos caminos estándar de los que hablaba sean seguros: si algo estamos viendo durante estos años de recesión es que nada está garantizado.

Las grandes empresas, por ejemplo, parecen seguras. Arthur Andersen, Enron, Lehman Brothers parecían seguras. Trabajar en una gran empresa es como viajar en un fantástico autobús de tropecientas plazas y con todas las comodidades: te sientes protegido por el tamaño y el lujo. Pero hay un detalle importante y es que no eres tú el que conduce. Por una parte es muy cómodo porque es otro el que te lleva. Pero lo que no solemos pensar es que el conductor puede hacer que se bajen la mitad de los pasajeros en la siguiente parada o puede quedarse dormido y estrellar el autobús.

Emprender es más como conducir un seiscientos: a lo mejor no tienes aire acondicionado ni GPS, pero por lo menos eres tú el que conduce. Puedes estar atento a los obstáculos para esquivarlos, puedes probar diferentes rutas y, muy importante, puedes elegir a tus compañeros de viaje.

Si has imaginado un camino, si tienes ganas de ser tú el que conduzca y si estás convencido de que superarás los obstáculos (aunque hoy no sepas cómo), el momento de emprender siempre es ahora.

Los otros posts de la serie:

Un pensamiento en “¿Cuál es el momento adecuado para emprender?”

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