¿Qué hace falta para emprender?

¿Puede cualquiera ser emprendedor? ¿Hace falta una gran idea? ¿Cuál es el momento adecuado para emprender? Siempre que me invitan a contar mi experiencia como emprendedor surgen estas preguntas y he decidido publicar una serie de posts con  mis respuestas que, como siempre, no se basan en nada más que en mi experiencia personal.

 

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El comercio electrónico es muy poco electrónico

Nota: como tengo el blog tan abandonado que se pueden ver pasar las bolas de ramas de las pelis del Oeste*, a lo mejor no sabes que desde hace un año estoy dedicado a tope a Regalador.com, la tienda online que te ayuda a encontrar el regalo perfecto para cada tipo de persona. ¿Todavía no la has probado? ¿A qué esperas? Aquí está el link otra vez.

Cuando pensamos en comercio electrónico imaginamos páginas webs, ordenadores, almacenes robotizados… y parece que la tecnología es la clave de todo. Pero si hay algo que he aprendido desde que lanzamos Regalador.com es que las piezas clave son otras muy distintas. Son inconsistentes, no escalan bien, vienen sin documentación, unos días te sorprende lo bien que funcionan y otros te fallan sin importar cuánto testing hayas hecho: son, como siempre, los humanos.

Tengo ejemplos para aburrir:

  • Si tenemos una selección fantástica de regalos no es gracias a ningún robot ni un algoritmo, sino al trabajo diario de Pedro (con la inestimable ayuda de Carol, Ceci y Marta). Y si conseguimos buenos precios de los proveedores no es por nuestro volumen de compra, sino porque Pedro se pasa horas al teléfono con ellos —en español, en inglés o en lo que haga falta—, convenciéndoles de que este proyecto “va a ser la bomba”.
  • Si nuestra web es diferente y más fácil de usar no es porque hayamos elegido un software especial, sino porque Rafa no se conforma con las cosas a medio hacer. Por fastidiar le voy a llamar aquí “developer”, que es como si a Botín le llamo director de sucursal.
  • Si nos encuentras en buscadores tampoco es casualidad: Lakil se asegura de que nuestros contenidos sean relevantes… ¡y de que Google se dé cuenta! Y si en lugar de un programa eres un humano, te encontrarás con frases como “Los guerreros ninja nunca se mojan: con el paraguas samurái, sabrás por qué“: Nuria se encarga de contar todo de una forma especial.
  • Si los emails que recibes cuando compras en Regalador.com no se parecen a ningún otro es porque Ignasi tampoco se parece a ningún otro.
  • Si cada día se entregan decenas de pedidos del día anterior —listos para regalar, por supuesto— no es por un sofisticado software de gestión de la cadena logística, sino porque Mercedes se ha asegurado de que cada detalle esté donde tiene que estar (que si hablamos de packaging significa “donde Ceci ha dicho que tiene que estar”). Las sorpresas que incluimos en cada paquete son cortesía del equipo de operaciones especiales: María, Rafa Jr. y Anita (que también hizo de locutora profesional para nuestro contestador automático: no olvides llamar fuera de horario para escucharlo).
  • Y si los Clientes nos envían espontáneamente tantas buenas opiniones no es por nuestra tecnología, sino porque todos nos preocupamos porque la experiencia de compar en Regalador.com sea lo mejor posible de principio a fin.

Y esto no ha hecho más que empezar: se acaba de incorporar Ignacio… ahí es nada. Yo he avisado.

Habrá quien piense que esto parece un publirreportaje —no puedo evitarlo, creo en el producto que ofrecemos ;-) —, pero lo cierto es que las personas han sido también la clave en las decisiones que hemos tomado sobre nuestros proveedores:

  • Trabajamos con Nacex porque Luis fue, con diferencia, quien mejor nos trató desde el principio. Y cuando César recoge los paquetes cada tarde (cada vez haciéndose más viajes a la furgoneta), sabemos que están en buenas manos.
  • Trabajamos con CatalunyaCaixa porque Héctor coge la moto y se viene a vernos, sabe de lo que habla o lo averigua y trabaja con un equipo de ecommerce que responde y resuelve
  • Elegimos Openbravo como ERP porque Moncho nos vendió una solución en lugar de vendermos una moto y porque hablando con Asier supimos que haría todo lo necesario para adaptarlo a nuestras necesidades y ponernos en marcha

Claro que hay tecnología de por medio, como ya en casi todas partes, pero lo que sigue marcando la diferencia son las personas con las que trabajas.

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Cómo redactar un texto incomprensible

¿Recordáis lo de “la parte contratante de la primera parte”? Creo que Paypal ha recuperado algún guión inédito de Groucho Marx para redactar este email que recibimos el otro día en Regalador.com:

PayPal ha intentado retirar su saldo de final del día de 05/14/2012 de su cuenta bancaria.  Lamentablemente, no ha podido hacerlo porque su saldo de final del día de 05/14/2012 era mayor que el saldo que tenía en el momento en el que PayPal intentó retirarlo.

Si envía o retira dinero (incluyendo reintegros y cancelaciones) después de su saldo de final del día y antes de que PayPal intente retirar fondos de su cuenta, no habrá fondos suficiente para retirar. En estos casos, PayPal intentará retirar el saldo final de cualquier saldo que no se haya retirado previamente durante los últimos 7 días.

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Un mundo sin confianza

Hasta hace no muchos años, parecía que había unas cuantas cosas con las que podías contar:

  • El informe de una auditora como Arthur Andersen era una garantía de que las cuentas anuales de una empresa reflejaban “la imagen fiel de su realidad patrimonial, su situación financiera y sus resultados”
  • Las empresas como Enron o Lehman Brothers no se iban al garete
  • La deuda pública era una inversión segura
  • Las entidades financieras estaban vigiladas con lupa para que nuestro dinero estuviera a salvo

Si hacemos “fast forward” hasta hoy, las cosas no podrían ser más distintas. Las macroempresas aparentemente sólidas pueden quebrar. Los países pueden quebrar. Nadie se fía de nadie y ni siquiera las entidades financieras se prestan dinero entre sí porque uno no sabe lo que puede tener el otro debajo de la alfombra. El dinero de tu libreta de ahorros de la caja regional, que parecía a buen recaudo, se estaba utilizando para financiar todo lo que incluyera ladrillos y para apostar a hipotecas-blackjack.

El resultado de todo esto es un mundo sin confianza, y un mundo sin confianza es un mundo peor. Warren Buffet dice que no puedes hacer un buen negocio con una mala persona. Si piensas que cualquiera puede ser esa mala persona, no haces negocios con nadie y la Economía se hunde.

Pero no escribo este post para quejarme ni para decir que soy un indignado, que son cosas que sinceramente no creo que aporten mucho. Lo escribo porque creo que si no nos esforzamos todos por reconstruir una cultura de confianza vamos a pasarlas canutas.

¿Cómo se recupera la confianza? Desde luego no a base de discursitos. Para que tú le prestes dinero a alguien, hace falta que pienses que esa persona tiene al menos dos cualidades: honestidad y prudencia. En otras palabras: que no va a desaparecer con tu dinero y que no lo va a invertir en una tienda de hielo en el Polo Norte (aunque lo haga con toda su buena voluntad). Ni siquiera lo argumento como una cuestión de moralidad, sino como algo puramente práctico.

Para salir de este agujero, tenemos que construir una cultura en la que no toleremos ninguno de los grandes y pequeños ejemplos de falta de honestidad:

  • El gestor de fondos que engaña a los inversores
  • El político que beneficia a su familia con fondos públicos
  • El empleado que se escaquea del trabajo o se coge falsas bajas por enfermedad
  • El cliente que te pide una comisioncita a cambio de darte el contrato

Necesitamos tener también a todos los niveles (desde el Gobierno hasta las familias) una cultura de prudencia en el gasto: si el municipio no puede permitirse un aeropuerto, que no lo tenga; si la casa de 500.000 es fantástica pero solo puedes permitirte una de 150.000 tendrás que coger la segunda. Durante mucho tiempo ha parecido que endeudarse era la forma de librarse de esos molestos límites de gasto: pasta al instante. Pero las deudas hay que pagarlas y el precio de ese dinero instanáneo es que vas a ser más pobre año tras año hasta que devuelvas todo lo que debes, seas un país, una empresa o un ciudadano cualquiera.

Nos va a tocar a todos recuperar la confianza de los demás. Va a costar y vamos a tener que ganárnoslo día a día, pero si lo conseguimos tendremos un mundo bastante mejor que el de estos últimos años.

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