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El sistema operativo móvil ideal

Hace unos día estuve en Nueva York en el evento The 99%. Allí conocí a Eric Lin, Online Communications Manager de HTC (la empresa taiwanesa que fabrica, entre muchos otros dispositivos, el Nexus One de Google). Eric me estuvo enseñando su último teléfono, el Droid Incredible (pongo las fotos de la maqueta porque se ven mejor):

El dispositivo está realmente bien. Seguramente sea un teléfono mejor que el iPhone y, entre otras cosas, tiene una cámara con flash que da mil vueltas a la que monta Apple. La única pena es que el sistema operativo no sea el iPhone OS: a pesar de lo molesto que es a veces vivir en un mundo controlado por Apple, la experiencia de uso sigue siendo la mejor.

Mi conclusión: el sistema operativo móvil ideal es el que resultaría si Android plagiara “sin piedad” el interfaz del iPhone OS:

Si Android plagiara el iPhone OS

La innovación en cadena

Solemos imaginar la innovación como una gran idea que parece surgir de la nada, de la mente genial de alguien que ve el mundo de forma distinta a los demás. Pero, en mayor o menor medida, la innovación se basa en utilizar de forma distinta una serie de piezas que ya estaban ahí. Con esto no pretendo quitar ningún mérito al innovador, sino todo lo contrario: es muy difícil imaginar nuevas combinaciones de piezas porque nuestros cerebros son vagos (o eficientes, según como se mire) y se acostumbran a los usos habituales de todo lo que conocemos.

Existen ejemplos de  innovación aislados que parecen no tener repercusión más allá del problema que resuelven. Sin embargo, hay innovaciones que tienen un impacto espectacular porque crean nuevas piezas sobre las que muchos otros pueden a su vez innovar: es lo que podríamos llamar “la innovación en cadena”.

En el mundo de las tecnologías de la información, la forma más frecuente de ese segundo tipo de innovación es la plataforma: un avance tecnológico que pone a disposición de los programadores nuevas piezas que les permiten hacer realidad sus ideas de forma más fácil. Las buenas plataformas bajan tremendamente las barreras de entrada para la innovación, especialmente si el coste de acceso para el desarrollador es bajo y todo lo necesario para ponerse a trabajar está disponible a través de Internet: es el caso de las aplicaciones para iPhone/iPad y Android, que se están convirtiendo en verdaderos focos de la innovación.

Como más vale un video que mil palabras, aquí tenéis una de esas miles de aplicaciones:

Otra plataforma que puede desatar una ola de innovación es lo que Tim O’Reilly llama “government 2.0“: si el estado pone a disposición del público las ingentes cantidades de datos que almacena, las posibilidades de crear aplicaciones útiles basadas en esos datos pueden ser infinitas. Un ejemplo es EveryBlock, que empezó dando información acerca de la criminalidad en diferentes zonas de Chicago y hoy ofrece todo tipo de información local para cada vecindario, extraída tanto de bases de datos gubernamentales como de otras fuentes.

En España, buenas inciativas como el Desafío AbreDatos pretenden extender tambien este concepto del “estado como plataforma”.

¿Se os ocurren otras plataformas que puedan generar un efecto de innovación en cadena en los próximos años?

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El nuevo marketing de proximidad

Puede que los hombres-anuncio como éste tengan los días contados.

Hombre anuncio (foto de Heart Industry)
Hombre anuncio (foto de Heart Industry)

Y lo mismo ocurre con todos esos folletos que te ofrecen el mejor menú del día o rebajas en piercing y tatuajes.

Los responsables no son ni las operadoras de telecomunicaciones (llevamos años oyendo hablar de la publicidad geolocalizada al detectar dónde está tu móvil, pero ¿alguien la ha visto?) ni las campañas Bluetooth (que dependen de una infraestructura que hay que instalar ad-hoc en cada ubicación y utilizan una tecnología poco amigable) sino, una vez más, una aplicación para iPhone: foursquare.

¿Qué aporta foursquare?:

  • En primer lugar, lo curioso es que foursquare no utiliza una compleja tecnología de geolocalización, sino que se basa en que cada usuario diga dónde está (hacer “check-in” en jerga de foursquare). Lo interesante de esta mecánica es que “dónde estás” ya no es un cruce de coordenadas en un mapa, sino algo del tipo de “el restaurante Friday’s en la Esquina del Bernabéu”: desde un pusto de vista social, es una información mucho más rica que la simple geolocalización
  • ¿Por qué va alguien a decir dónde está? Parecería absurdo si no fuera por el éxito que ha tenido el “qué estás haciendo” de Twitter: decir dónde estás te permite saber cuáles de tus amigos están cerca (y a la inversa); además, permite identificar qué sitios son los más populares. Foursquare añade además un incentivo para animar a los usuarios a decir dónde están: cada vez que haces un “check-in”, obtienes puntos (incluyendo puntos extra si, por ejemplo, “descubres” un nuevo sitio). Quien más puntos tiene para un lugar en concreto, es identificado públicamente como “the mayor” (algo así como “el amo del lugar” :-) ). Para quienes no tienen mucha experiencia en marketing online puede resultar sorprendentemente, pero sencillas muestras de reconocimiento público como ésta tienen un gran éxito en el fomento de la participación

¿Qué tiene que ver esto con el hombre anuncio de la foto? Pues bien, foursquare ya ha lanzado un modelo publicitario que permite fidelizar a tus clientes a través de promociones especiales, tanto si están en tu local…

foursquare: oferta en el local
foursquare: oferta en el local

… como si están en algún otro lugar cercano:

foursquare: oferta cerca de aquí
foursquare: oferta cerca de aquí

En un principio el foco está en la fidelización pero, ¿por qué no promocionar también lugares cercanos que aún no conoces?

Foursquare está extendiéndose muy rápidamente: empezaron por grandes ciudades en EE.UU., pero ya han salido también en Londres y Amsterdam. Para quienes estén ansiosos por probarlo, se puede “votar” para que se incluya una nueva ciudad. ¿Qué os parece?

La experiencia de compra

Puede que sea una enfermedad del mundo capitalista o puede que tenga algún tipo de origen antropológico, pero lo cierto es que comprar puede ser divertido. Da una cierta vergüenza hablar de este tema con el desempleo acercándose al 20%, pero es un fenómeno real aunque pueda depender de dónde estés en la pirámide de necesidades de Maslow:

Pirámide de Maslow
Pirámide de Maslow

Está claro que, si no llegas a fin de mes, pasearte por El Corte Inglés puede no ser nada divertido. Pero, suponiendo que seas un privilegiado que puede gastar sin preocuparse por quedarse en descubierto, es probable que algún tipo de experiencia de compra te divierta: puede que sean los mercadillos o el Media Markt, la bisutería o la comida, los vestidos de fiesta o el calzado deportivo. Y todos los buenos comerciantes trabajan para moldear esa experiencia de compra, sesde el “¡¡Guapísima  vaya ojazos que tenemos  llévate dos  mujer  que me los quitan de las manos!!”  hasta el “¿Puedo ayudarle?”.

El nivel mínimo a conseguir es que la experiencia de compra sea agradable. Si traducimos esto al mundo digital, hablamos de usabilidad. Pero algunos distribuidores y marcas intentan ir más allá, combinando entretenimiento y funcionalidad para que la experiencia de compra no sea sólo agradable, sino también divertida. Aquí tenéis el último ejemplo que he encontrado (vía TechCrunch): la aplicación para el iPhone de Pizza Hut:

Escrito por Pablo Melchor en Estrategia Digital

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Android adelanta a Windows Mobile

Hace unos días, un ex-empleado de Microsoft me decía que una de las losas para el desarrollo de nuevos productos de la compañía es el requisito de hacerlos compatibles y “alinearlos” con sus productos estrella (Windows y Office).

Un ejemplo es la integración de Sharepoint (el software para intranets de Microsoft) con Office (Word, Excel, PowerPoint, Outlook, etc.):

  • La ventaja: se crea un puente de unión entre las herramientas que utilizas a diario y la intranet. Por ejemplo: cuando envías a otros compañeros un documento adjunto por e-mail, se te ofrece la posibilidad de crear instantáneamente en la intranet un espacio en el que compartir todos los archivos relacionados con ese asunto o proyecto. En la intranet queda todo ordenadito y se evita la necesidad de andar enviando los documentos de un lado para otro una y otra vez y el clásico “vaya, perdona, te he enviado una versión antigua”.
  • El inconveniente: mientras el foco de Microsoft ha estado en aquello que Office hace bien (manejar documentos de diferentes formatos), otras empresas han trabajado en lo que debe ser la intranet del futuro (un ejemplo es Jive Software), dejando muy desfasado el concepto de colaboración de Sharepoint.

Otro ejemplo que me ponía mi interlocutor es Windows Mobile:

  • La ventaja: en un momento en que utilizar las funcionalidades avanzadas de los móviles era complejo, Microsoft se centró en adaptar al móvil la ya familiar experiencia de Windows, con la que “todo el mundo se sentía cómodo”.
  • El inconveniente: aunque llegaron más tarde, Apple primero y Google después se han planteado desde cero cómo deber ser un sistema operativo para moviles. Los resultados: de acuerdo con los datos de Admob sobre acceso a Internet desde dispositivos móviles, el iPhone tiene una cuota del 47% y Android ya ha superado a Windows Mobile:
Fuente: Admob, June 2009 Mobile Metrics Report
Fuente: Admob, June 2009 Mobile Metrics Report

Es paradójico, pero una estrategia concebida para generar una ventaja competitiva puede a la vez ser un freno para la innovación: es muy difícil innovar cuando tienes que “aprovechar” (o “someterte a”, según cómo se mire) una plataforma diseñada en el pasado para solucionar necesidades nacidas en el pasado.

Escrito por Pablo Melchor en Estrategia Digital

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Cuestión de foco: Apple, Google, Microsoft y otros

Cuando hablamos de la simplicidad de Apple, solemos pensar en el diseño impecable de su hardware (iMac, Macbook Air, iPhone…) o de su software (Mac OS o, de nuevo, el software del iPhone).

Pero hay algo más que en Apple es mucho más simple que en sus competidores: su gama de productos.

Imaginemos por ejemplo que quiero un nuevo ordenador de sobremesa listo para usar (con su monitor, etc.). Apple me ofrece un único modelo (el iMac). Eso sí, con un diseño espectacular y la posibilidad de controlar “cuánto me quiero gastar” eligiendo entre cuatro opciones que dependen del tamaño de la pantalla, el procesador, etc. Si nos vamos a HP, lo que nos encontramos es esto:

HP - PCs de sobremesa
HP - PCs de sobremesa

¿Cómo elegir? Y dentro de cada categoría hay entre una y siete opciones.

Esto no es nada si lo comparamos con la oferta de los fabricantes de teléfonos móviles: en el blog de Pingdom hacen una comparativa muy gráfica entre las gamas de Sony Ericsson y Apple. Mientras Nokia y Sony Ericsson han desarrollado y mantienen decenas de modelos, Apple se ha centrado en… uno.

Son estrategias distintas y es evidente que hay muchísimos segmentos que Apple no cubre (el argumento de Pingdom acerca de los antiguas versiones no me convence). Pero las ventajas de poner todo el foco en prácticamente un único modelo son también evidentes: ¿qué es mejor, hacer un poco de todo más o menos bien o hacer una cosa realmente bien? Lo cierto es que siempre hay hueco para generalistas y especialistas, pero suelen ser los segundos los que consiguen levantar pasiones.

En cualquier caso, el “generalismo” y la especialización son una cuestión de grados:

  • Apple sólo vende un modelo de teléfono (con dos versiones), pero también tiene ordenadores, software, iPods, la tienda iTunes, etc. Aún así, su oferta está mucho menos dispersa que la de alguien como Sony.
  • Google no para de ampliar su oferta de productos, pero todavía es una compañía muchísimo más especializada que Microsoft (digo todavía porque anuncios como el de Chrome OS llevan a pensar que Google empieza a parecerse a Microsoft).

Lo que sí parece claro es que llega un punto en que la amplitud de tu oferta se vuelve contra ti y la falta de foco hace que tanto tu marca como tu negocio se resientan mientras otras empresas más especializadas se llevan la atención y las ventas en sus diferentes segmentos.

¿Tiene sentido crear webs para móviles?

Desde hace mucho tiempo he sido un fiel defensor de las webs creadas específicamente para móviles (el “site móvil”). Y no me refiero sólo a un trabajo de hoja de estilos (para entendernos, “pintar” la misma web de una forma u otra en función de si el usuario accede desde un ordenador o desde un teléfono, por ejemplo) sino a seleccionar o crear los contenidos y funcionalidades que realmente aportan valor a quien accede desde un dispositivo móvil.

Aunque existen algunos clásicos como wap.servicaixa.com o el banco en el móvil de Bankinter (que diseñamos hace unos años en Nurun), en España todavía son muy pocas las empresas que han entendido y aprovechado seriamente el potencial de los servicios móviles. Es cierto que el concepto de “Internet móvil” no ha comenzado a despegar hasta ahora… pero lo curioso es que ese mismo despegue nos puede llevar a cuestionar si las webs para móviles de las que hablaba son necesarias. Hay dos motivos:

  1. Las pantallas y los navegadores de los dispositivos móviles ya no son lo que eran. El Safari del iPhone o el Bolt (disponible, entre otros dispositivos, para BlackBerry -gracias Luis Uguina por “presentármelo”-) hacen que navegar por “webs normales” ya no sea un infierno.
  2. Cada vez más, las aplicaciones que utilizamos más frecuentemente son completamente multicanal: los heavy users utilizamos el e-mail, Facebook o Twitter indistintamente en el ordenador o en el dispositivo móvil de turno. Cuando alguien nos recomienda una web envíandonos un enlace, no está pensando en el dispositivo que utilizaremos para visualizarlo: es un link “y punto”, no es para PC ni para móvil. La consecuencia es que, cada vez más, los usuarios demandamos que la experiencia de navegación sea la misma independientemente del dispositivo: no quiero tener que esperar hasta estar delante del ordenador para poder ver bien la web que me recomiendan en el último mensaje que acabo de leer en mi móvil.

Como consecuencia, cada vez va a ser menos necesario el trabajo de hoja de estilos del que hablaba antes. Pero esto no significa que vayamos a encontrar exactamente lo mismo en el ordenador y en el dispositivo móvil: lo que ocurre es que lo diferencial no va a ser el formato, sino la funcionalidad. La tendencia es que los contenidos sean accesibles indistantemente desde cualquier dispositivo, pero el contenido no basta: va a seguir siendo fundamental ofrecer herramientas que aporten valor al “usuario en movimiento”, como pueden ser las basadas en geolocalización, los servicios pensados para el punto de venta, etc.

Es posible que la web móvil como versión descafeinada de la “web de verdad” tenga los días contados, pero no porque deje de tener valor sino porque va a ser sustituida por nuevos y mejores servicios, en nuevos y mejores formatos concebidos específicamente para cubrir las necesidades de ese usuario en movimiento.