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¿Tiene sentido crear webs para móviles?

Desde hace mucho tiempo he sido un fiel defensor de las webs creadas específicamente para móviles (el “site móvil”). Y no me refiero sólo a un trabajo de hoja de estilos (para entendernos, “pintar” la misma web de una forma u otra en función de si el usuario accede desde un ordenador o desde un teléfono, por ejemplo) sino a seleccionar o crear los contenidos y funcionalidades que realmente aportan valor a quien accede desde un dispositivo móvil.

Aunque existen algunos clásicos como wap.servicaixa.com o el banco en el móvil de Bankinter (que diseñamos hace unos años en Nurun), en España todavía son muy pocas las empresas que han entendido y aprovechado seriamente el potencial de los servicios móviles. Es cierto que el concepto de “Internet móvil” no ha comenzado a despegar hasta ahora… pero lo curioso es que ese mismo despegue nos puede llevar a cuestionar si las webs para móviles de las que hablaba son necesarias. Hay dos motivos:

  1. Las pantallas y los navegadores de los dispositivos móviles ya no son lo que eran. El Safari del iPhone o el Bolt (disponible, entre otros dispositivos, para BlackBerry -gracias Luis Uguina por “presentármelo”-) hacen que navegar por “webs normales” ya no sea un infierno.
  2. Cada vez más, las aplicaciones que utilizamos más frecuentemente son completamente multicanal: los heavy users utilizamos el e-mail, Facebook o Twitter indistintamente en el ordenador o en el dispositivo móvil de turno. Cuando alguien nos recomienda una web envíandonos un enlace, no está pensando en el dispositivo que utilizaremos para visualizarlo: es un link “y punto”, no es para PC ni para móvil. La consecuencia es que, cada vez más, los usuarios demandamos que la experiencia de navegación sea la misma independientemente del dispositivo: no quiero tener que esperar hasta estar delante del ordenador para poder ver bien la web que me recomiendan en el último mensaje que acabo de leer en mi móvil.

Como consecuencia, cada vez va a ser menos necesario el trabajo de hoja de estilos del que hablaba antes. Pero esto no significa que vayamos a encontrar exactamente lo mismo en el ordenador y en el dispositivo móvil: lo que ocurre es que lo diferencial no va a ser el formato, sino la funcionalidad. La tendencia es que los contenidos sean accesibles indistantemente desde cualquier dispositivo, pero el contenido no basta: va a seguir siendo fundamental ofrecer herramientas que aporten valor al “usuario en movimiento”, como pueden ser las basadas en geolocalización, los servicios pensados para el punto de venta, etc.

Es posible que la web móvil como versión descafeinada de la “web de verdad” tenga los días contados, pero no porque deje de tener valor sino porque va a ser sustituida por nuevos y mejores servicios, en nuevos y mejores formatos concebidos específicamente para cubrir las necesidades de ese usuario en movimiento.

La crisis a través del móvil

Puede que la crisis te pegue de golpe o que empieces a ver un lento deterioro a tu alrededor… pero al final todos vivimos en recesión. Se nota en la calle, se nota en las tiendas, se nota en la tele y se nota en los medios digitales. Pongo dos ejemplos de “la crisis vista a través del móvil”:

En algún lugar de Cataluña hay un cliente de La Caixa que o bien les dio un número de móvil equivocado (el mío) o bien tuvo mi número antes de que me lo asignaran a mí. La cuestión es que dos o tres veces al año me llaman preguntando por él: aunque siempre explico lo del número de móvil, parece ser que sigue en alguna base de datos, con lo que me vuelven a llamar. Aparte de las llamadas, como La Caixa tiene una buena plataforma tecnológica recibo unos cuantos SMS. Normalmente, los mensajes me avisaban de algún pequeño descubierto en la cuenta de mi “amigo invisible”, pero los últimos han pasado a ser bastante más serios: he recibido este mensaje en al menos cuatro ocasiones (el 12, el 13, el 16 y el 17 de marzo):

URGENT!Hipoteca impagada, ingressi *** euros abans de final de mes.. Oficina ****. “la Caixa”

He quitado el importe y el número de oficina: no hacen falta para imaginar que el destinatario del mensaje es probablemente alguien que lo está pasando bastante mal.

El segundo ejemplo es menos dramático (menos mal). Los clientes de ING Direct pueden solicitar recibir alertas al móvil cada vez que se utiliza su tarjeta de crédito. Otros bancos también ofrecen el servicio y creo que es una gran forma de dar seguridad al cliente. Pues bien, ahora ING Direct envía un segundo mensaje ofreciendo aplazar el pago:

INGDIRECT: Aplace su compra de ***E comodamente, pagando ***E en **meses. Para confirmar mande ING **** al ****. Mas opciones en ingdirect.es

No sé si se trata de un desarrollo que ya estaba previsto o si lo han lanzado como consecuencia de la recesión, pero es un gran ejemplo del tipo de servicios que pueden prestar los bancos en tiempos difíciles a sus buenos clientes.

ACTUALIZACIÓN: Otro mensaje de hipoteca impagada recibido el 12 de mayo

Móviles: 40% del tráfico a redes sociales

¿Qué aplicaciones móviles tendrán más éxito en los próximos años? Es una preguntan que me hacen frecuentemente y, aunque hacer predicciones es la mejor forma de equivocarse, suelo decir que se me ocurren dos: las que aprovechan la geolocalización y las que permiten interactuar socialmente (existen también iniciativas que combinan los dos aspectos: interactuar con los “amigos” o contactos que están cerca de ti en un momento dado).

Parece que ya empezamos a ver el tirón de lo social: de acuerdo con un estudio de Opera, el 40% del tráfico de navegación web desde móviles se va a las redes sociales. Hay que tener en cuenta que la muestra está formada sólo por usuarios de Opera Mini y que no incluye datos para España. Aún así, son 44 millones de usuarios de mercados bastante diferentes (incluye, por ejemplo, la India y EE.UU.), lo que nos da una buena idea de la tendencia global.

¿El año del móvil?

Creo que 2009 puede ser, “por fin”, el año del móvil. Por supuesto, no hablo de llamadas ni SMS sino de una verdadera internetización de los dispositivos móviles que permita pasar del concepto teléfono al concepto “conexión de bolsillo”.

Seguro que existe un análisis mucho mejor de la adpoción de nuevas tecnologías, pero a grandes rasgos lo que suele ocurrir es lo siguiente:

  1. Aparece una nueva tecnología. Empieza a hablarse de ello y se genera un gran entusiasmo respecto a las posibilidades (nuevos negocios, cambios en los hábitos de consumo, etc.). Surgen multitud de start-ups decididas a explotar el nuevo filón. Sin embargo, la tecnología aún no está fina, no hay acuerdo respecto a los estándares, los usuarios no lo ven claro y el 80% de las start-ups acaban cerrando o redefiniendo su negocio.
  2. Los jugadores más obstinados o con más recursos siguen refinando su modelo. Aparecen también algunas nuevas empresas que han aprendido de los errores de los pioneros. Se llega a un punto en que realmente existe ya un producto técnicamente comercializable. Sin embargo, el modelo económico aún no está claro.
  3. Tras varios experimentos, se acaba dando con la fórmula: los consumidores sí quieren hacer un uso X de la tecnología, pagando una cantidad Y y con una forma de pago Z  (o tal vez sólo si es “gratis”)

En el caso del móvil como conexión de bolsillo, estamos cerca del paso al punto 3. La tecnología está ahí y está alcanzando ya muy buenos niveles de refinamiento. Dispositivos como la BlackBerry o el iPhone han roto el modelo de pantalla pequeña y teclados incómodos. Las tarifas planas (aunque todavía con bastante letra pequeña) empiezan a ser comunes. Y cada semana descubro una nueva aplicación que me gustaría poder utilizar de vez en cuando en mi móvil. Sólo falta que las piezas terminen de encajar del todo: sin grandes barreras, espero que pronto la discusión no sea si la internet móvil se utiliza o no, sino qué aplicaciones tienen más éxito o funcionan mejor.