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Cómo manejar más y más información

“Estar informado” suele referirse a saber qué está pasando en Irak, en la bolsa o en el congreso de los diputados. Y en el mundo digital, aunque con una oferta casi ilimitada y segmentada para todo tipo de nichos, se ha heredado más o menos esa misma idea de la información como noticias.

Pero la era de la “web social” está cambiando las cosas: como demuestran las cifras, hoy en día podemos encontrar una “respuesta digital” a intereses que van mucho más allá de lo que atrae la atención de los medios de comunicación. Este nuevo significado de información incluye las noticias, por supuesto, pero también:

  • Ideas, análisis o recomendaciones de nuestros bloggers favoritos
  • Las fotos del último viaje de unos amigos
  • Comentarios de usuarios sobre noticias y productos
  • Conversaciones (en twitter, Facebook o cualquier red social)
  • etc., etc.

Si la oferta de noticias ya era casi infinita y ahora le añadimos todos estos otros contenidos, el problema de la sobrecarga informativa sólo va a peor.

¿Cómo manejar ese flujo de información que no para de crecer?

Una primera opción es ignorarlo: ¿de verdad necesitas estar al tanto de todo?

Pero, si todavía no estás preparado para ese cambio radical, una alternativa es empezar por agregar la información en una única herramienta que después te permita ordenar y filtrar los contenidos para poder decidir qué leer, qué comentar o qué ignorar. El problema es que, hasta ahora, los agregadores han sido herramientas demasiado complejas o poco versátiles como para lograr una aceptación masiva. Pero puede que esto también vaya a cambiar: Fernando Plaza hace una reflexión interesante al decir que Facebook puede convertirse en el agregador del usuario medio.

En mi caso, utilizo FriendFeed para centralizar casi todo: feeds RSS de blogs, noticias, twitter, etc. y esa visión integrada la que me ha ayudado en el objetivo fundamental: dejar de acumular información y pasar a seleccionar mejor aquello a lo que vamos a dedicar nuestro tiempo (que, al contrario que la información, es muy limitado).

Encuesta: ¿Cómo estar al día?

En Internet se publican diariamente tantos nuevos contenidos que “estar al día” puede llevarte a caer en la sobreinformación. Cada uno utilizamos nuestra propia técnica para manejar la avalancha de artículos, noticias y conversaciones:

Twitter y la sobreinformación

¿Es posible que Twitter (donde la gente te cuenta que está buscando un calcetín o se está lavando los dientes) pueda ayudarnos a luchar contra la “sobreinformación“? La respuesta es… SI.

Durante una de mis muchas conversaciones con Lakil, me di cuenta de por qué, desde el principio, Twitter me ha gustado más que Facebook: soy una de las muchas víctimas de la sobreinformación, y necesito herramientas que me ayuden a seleccionar lo que me interesa de entre toda la maraña de mensajes. Pues bien, resulta que Twitter funciona por dos motivos:

  • En Twitter, yo elijo a quien “sigo”. Mientras que en Facebook recibo a diario invitaciones de “amistad” de personas a las que prácticamente no conozco (y, sí, nadie me obliga pero muchas veces me siento obligado a hacer clic en “aceptar”), en Twitter yo decido a quién sigo o dejo de seguir sin preocuparme por la reciprocidad. Puede parecer un matiz pequeño, pero tiene un gran impacto. A mí podría haberme interesado seguir a Albert Einstein, pero es bastante probable que a él no le hubiera interesado seguirme a mí. En Facebook, Albert tendría que rechazar las solicitudes de amistad o acabaría siendo “informado” de las vidas de varios millones de “amigos”. En Twitter, Albert decidiría desde el primer momento a quién seguir (un grupo que puede ser completamente distinto del de sus seguidores).
  • Twitter no sólo se usa para “hacer públicos los detalles de tu vida”, aunque la idea original fuera responder a la pregunta “¿qué estás haciendo?” en 140 caracteres. En la práctica, ese espacio puede rellenarse con cualquier cosa, desde “Viendo la teletienda” hasta “El mejor artículo que he leído en mucho tiempo” (con enlace incluido). Volviendo al ejemplo de antes: tener acceso a el mejor artículo que Albert Einstein ha leído en mucho tiempo podría haber sido interesante. ¿Y si lo que a ti te interesa  no es esto sino los últimos cotilleos acerca de los famosos? No hay problema: dejas de seguir a Albert y te pasas a Perez Hilton.

En Twitter hay gente interesante compartiendo información interesante: siguiendo a las personas adecuadas, puedes conseguir un flujo de información de calidad con muy poco esfuerzo.

¿Hace falta contar cosas?

Como tú quieras. Puedes ser sólamente un espectador. Y si quieres participar en la conversación, adelante: nadie estará obligado a seguirte, así que si tu gran pasión es la observación del abejaruco común podrás compartir tus observaciones sin preocuparte de si a tus “amigos” les interesa o no. Además, es posible que descubras entre tus seguidores a otras personas que sí compartan tu pasión :-).

NOTA: Como suele pasar cuando tardas en escribir un post, siempre te acabas encontrando con alguien que lo cuenta mejor que tú. En este caso: Ten Twitter Mythconceptions.