Twitter y la sobreinformación

¿Es posible que Twitter (donde la gente te cuenta que está buscando un calcetín o se está lavando los dientes) pueda ayudarnos a luchar contra la “sobreinformación“? La respuesta es… SI.

Durante una de mis muchas conversaciones con Lakil, me di cuenta de por qué, desde el principio, Twitter me ha gustado más que Facebook: soy una de las muchas víctimas de la sobreinformación, y necesito herramientas que me ayuden a seleccionar lo que me interesa de entre toda la maraña de mensajes. Pues bien, resulta que Twitter funciona por dos motivos:

  • En Twitter, yo elijo a quien “sigo”. Mientras que en Facebook recibo a diario invitaciones de “amistad” de personas a las que prácticamente no conozco (y, sí, nadie me obliga pero muchas veces me siento obligado a hacer clic en “aceptar”), en Twitter yo decido a quién sigo o dejo de seguir sin preocuparme por la reciprocidad. Puede parecer un matiz pequeño, pero tiene un gran impacto. A mí podría haberme interesado seguir a Albert Einstein, pero es bastante probable que a él no le hubiera interesado seguirme a mí. En Facebook, Albert tendría que rechazar las solicitudes de amistad o acabaría siendo “informado” de las vidas de varios millones de “amigos”. En Twitter, Albert decidiría desde el primer momento a quién seguir (un grupo que puede ser completamente distinto del de sus seguidores).
  • Twitter no sólo se usa para “hacer públicos los detalles de tu vida”, aunque la idea original fuera responder a la pregunta “¿qué estás haciendo?” en 140 caracteres. En la práctica, ese espacio puede rellenarse con cualquier cosa, desde “Viendo la teletienda” hasta “El mejor artículo que he leído en mucho tiempo” (con enlace incluido). Volviendo al ejemplo de antes: tener acceso a el mejor artículo que Albert Einstein ha leído en mucho tiempo podría haber sido interesante. ¿Y si lo que a ti te interesa  no es esto sino los últimos cotilleos acerca de los famosos? No hay problema: dejas de seguir a Albert y te pasas a Perez Hilton.

En Twitter hay gente interesante compartiendo información interesante: siguiendo a las personas adecuadas, puedes conseguir un flujo de información de calidad con muy poco esfuerzo.

¿Hace falta contar cosas?

Como tú quieras. Puedes ser sólamente un espectador. Y si quieres participar en la conversación, adelante: nadie estará obligado a seguirte, así que si tu gran pasión es la observación del abejaruco común podrás compartir tus observaciones sin preocuparte de si a tus “amigos” les interesa o no. Además, es posible que descubras entre tus seguidores a otras personas que sí compartan tu pasión :-).

NOTA: Como suele pasar cuando tardas en escribir un post, siempre te acabas encontrando con alguien que lo cuenta mejor que tú. En este caso: Ten Twitter Mythconceptions.

Un pensamiento en “Twitter y la sobreinformación”

  1. Me acuerdo de esta conversación, fue en el coche volviendo de un cliente :)

    En realidad para mí es muy útil poder seguir a gente que por falta de tiempo no podría seguirl navegando de blog en blog.

    Saludos Pablo

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