Error 5: Delegar mal

Este post forma parte de la serie “Mis cinco peores errores como emprendedor“.

El emprendedor suele ser alguien que persigue una visión, alguien que imagina un futuro y hace todo lo posible para conseguirlo. Puesto que esa visión es algo muy personal, es frecuente que a los emprendedores les cueste delegar, porque “no va a salir tan bien como si lo hiciera yo”.

En mi caso, como me gusta leer de vez en cuando libros de management, estaba preparado para no caer en la trampa del “todo pasa por mí”. Pero aprendí (a base de hacerlo mal) que hay otra trampa distinta: delegar no es lo mismo que desentenderse.

Lo mejor que he leído acerca de la delegación está en el libro “The 7 Habits of Highly Effective People”, de Stephen R. Covey. Como en todos estos libros, “los 7 hábitos” tiene una parte de auto-vendida en la que Covey te cuenta que el libro cambiará tu vida laboral, personal, familiar, en tu iglesia, en tu comunidad y casi hasta en el gimnasio. Pero, una vez superada esa parte, incluye un buen número de perlas que merecen la pena. Covey dice que, para delegar en condiciones, hace falta definir claramente una serie de cosas:

  • Los resultados a obtener:
    Asignar tareas es una “delegación de pacotilla”. Para delegar de verdad hay que hacer a otra persona responsable de obtener unos resultados.
  • Los principios básicos:
    No puedes darle a esa persona una guía paso a paso de lo que tiene que hacer, porque caerías en la asignación de tareas. Pero sí debes darle una guía básica para ayudarle a encauzar su trabajo: si sabes que hay tres cosas que nunca funcionan, coméntaselo.
  • Los recursos disponibles:
    Asignar responsabilidades sin asignar recursos (ya sean tiempo, dinero, herramientas o un equipo de trabajo) es más castigar que delegar.
  • La evaluación de resultados:
    ¿Cómo y cuándo revisaréis los resultados? No puedes delegar algo y no volver a preguntar por ello.
  • Las consecuencias:
    ¿Por qué es importante conseguir estos resultados? ¿Qué gana la empresa? ¿Qué gana la persona en la que has delegado (reconocimiento, desarrollo profesional, parte de una retribución variable…)?

Si pensabas que delegar era solamente encargarle algo a alguien, ya ves que no: delegar bien es difícil y exige un método y un cierto cariño, pero siempre merece la pena.

Los otros errores:
Error 4: Descuidar los principios básicos
Error 3: Querer ser todo para todo el mundo
Error 2: No despedir a tiempo
Error 1: No decir “no”

2 pensamientos en “Error 5: Delegar mal”

  1. Totalmente de acuerdo Pablo, especialmente en el punto de no sobrepasar el límite de delegar con el de asignación de tareas. Lo que mejor que me ha funcionado a mi lo leí de Kenneth Blanchard y Spencer Johnson (del clásico “The One Minute Manager”): cuando la persona en la que delegas te pregunta cómo resolver un problema, es mejor preguntarle primero cómo lo resolvería ella antes de darle una solución…si su respuesta no es la acertada, debemos orientar nuestras preguntas para que acabe dando, sino con la solución, con una alternativa óptima.

    Un saludo,

    Luis

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