Error 1: No decir “no”

Este post forma parte de la serie “Mis cinco peores errores como emprendedor“.

Si me pidieran que representara gráficamente el crecimiento, seguramente dibujaría una línea recta ascendente. La realidad, sin embargo, se parece más a un gráfico de cotizaciones de bolsa lleno de altibajos. Nosotros crecimos mucho y rápido, pero la vida de la agencia era como un péndulo que oscila perpetuamente entre las crisis de ingresos (“estamos flojos en ventas, pero seguimos teniendo que pagar las nóminas todos los meses”) y las crisis de ejecución (“ahora que lo hemos vendido todo, a ver cómo narices sacamos el trabajo en tiempos y con la calidad necesaria”).

La solución teórica del problema es sencilla: creas una amplia red de colaboradores fiables a los que subcontratrar cuando hay picos de trabajo y mantienes tus costes fijos en el mínimo necesario. Suena muy bien, pero en la práctica la coordinación es compleja, es difícil encontrar muchos de esos colaboradores fiables y puede que cuando tú les necesites ellos también estén saturados.

¿Qué haces entonces cuando una serie de Clientes empiezan a darte un volumen de trabajo cuatro o cinco veces superior al del año anterior?

¿Digo "sí" o digo "no"?

En nuestro caso, creo que simplemente no reflexionamos. La ambición comercial nos llevó a etiquetar aquello automáticamente como una gran oportunidad. Alguien dijo “no podemos dejar entrar a un competidor”. Y alguien resopló diciendo “como salga, a ver cómo lo hacemos…”.  Pero lo asumimos sin más como gajes del oficio. No nos planteamos seriamente la posibilidad de decir no: “agradecemos vuestra confianza, pero pensamos que no podemos asumir tanto trabajo de golpe manteniendo el nivel de servicio y para nosotros es fundamental que estéis satisfechos con nuestro trabajo”.

La diferencia entre una gran oportunidad y una trampa llena de pinchos puede ser difusa, aunque suele verse con mucha más nitidez a toro pasado. Por no decir “no”, nos colocamos en situaciones en las que la carga de trabajo era inasumible. El equipo perdió la fe en que los proyectos pudieran realizarse en condiciones y fallar se convirtió en una opción. La calidad se resintió y acabamos decepcionando a algunos Clientes y perdiendo negocio.

Es natural querer crecer y creo que es bueno aceptar retos e intentar superarse. Pero todos tenemos un límite y hay que saber cuando decir “no”.

Los otros errores:
Error 5: Delegar mal
Error 4: Descuidar los principios básicos
Error 3: Querer ser todo para todo el mundo
Error 2: No despedir a tiempo

9 pensamientos en “Error 1: No decir “no””

  1. Pablo para lo que aún estamos “empezando” es todo un lujo leer estos post que suscribo al 100%

    Tenemos que quedar pronto, hace mucho que no nos vemos.

    Un abrazo y enhorabuena por el blog, aqui ya tienes a un fiel seguidor.

    1. Pablo, toda una lección, enhorabuena y gracias por el post, es de lo mejor que he leído sobre el tema.

      A ver si nos vemos pronto.

      Abrazos!

  2. Por seguir la senda del resto de comentarios, totalmente de acuerdo Pablo. Ojalá muchos no sólo leyeran esto sino acaben aplicándolo. La frase “failure is not an option” quedaba muy bien en palabras del responsable de la misión del Apolo XIII, pero éste estaba en el espacio para decirlo y el resto estamos en la Tierra. El éxito no viene de las heroicidades en muchas ocasiones, sino por la sensatez y el tener una visión global de las cosas que te permita saber evaluar hasta dónde puedes llegar.

    Muchas gracias Pablo. Los 5 consejos van al tablón de corcho.

    Un abrazo, nos veremos en breve.

    Luis

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